¿La poesia Objectivist o objectivista?

Hace poco descubrí la poesía objectivista argentina, es decir la poesia de Joaquin Giannuzzi, Alberto Girri, Juana Bignozzi.  La fabulosa antologia, Otro río que pasa (de la editorial Bajo de Luna), que ahora leo y releo – junto con una antología de Giannuzzi (regalado por un amigo argentino demasiado generoso) – presentan unas joyas de verso de esos poetas.  A pesar de un registro más o menos casual, un interés en el sonido y un sútil minimalismo, jámas hubiera agrupado esos poetas – pues claro no conozco suficiente de la poesía argentina.

Según este artículo publicado en la Revista  Ñ, todos de esos poetas pertenecen a un movimiento que se llama el objectivismo que se define de la siguiente manera:

ironía y distanciamiento, en oposición a la efusión poética; predominio del tono narrativo o argumental sobre el lírico; inclinación por lo antipoético en los temas y los referentes; lenguaje definitivamente coloquial; y predominio de los datos objetivos sobre los subjetivos

Pero, a ver – el objectivismo.  ¿Cómo objectivism, la movida norteamericana?  ¿O sea tal como lo define el poeta norteamericano Louis Zukofsky, autor del difícil poemario “A”?

Zukosky, modernista de la segunda ola, proponía que el objecto se surgería a la mente del poeta.  Según él, el objecto en fin es verdadero, tal cual como es percibido, tanto como en su existencia en sí misma – la dichosa cosa en sí.  Recuerda a William Carlos Williams, quien insistía en que sus objectos no eran nada más que eso.

Comparemos dos poemas de cada movimiento: uno de una objectivista norteamericana, Lorine Niedecker -¨Grandfather advised me¨ – y el otro de Juana Bignozzi objectivista argentina – ¨Educada en el vicio de los hombres¨.

Empecemos con “Grandfather advised me”:

Grandfather

advised me:

Learn a trade

I learned

to sit at desk

and condense

No layoff

from this

condensery

¿Ironía y distanciamiento?  Claramente. ¿Predominio del tono narrativo o argumental sobre el lírico? Afirmativo.  ¿Inclinación por lo antipoético en los temas y los referentes?  Sí señor.  ¿Lenguaje definitivamente coloquial?  Ajá. ¿Datos objetivos sobre los subjetivos?  Claro.

Ahora tomemos aquel brillante poema de Juana Bignozzi:

Educada en el vicio de los hombres

voy a la cocina y me siguen

voy al baño y golpean la puerta

me despiertan en la noche para preguntarme si duermo

llaman por teléfono en todas mis ciudades

para avisarme cuidado con el vino y la vida literaria

no he perdido padre ni tíos ni ahijado ni amigos de juventud

por no perder no he perdido ni editor

ni ese hombre

que ya sombra aún cuida mi paso en las esquinas

no me han dejado caer de su mano de su vicio

de su peso de mi corazón

Claro comparten un tema, de raíz feminista, pero los dos pasarían la prueba objectivista también.

No propongo que eso es un objectivismo tardío o que sea plagio ni nada por el estilo (creo que eso es obvio)  sino que movidas literarias dispersas y aisladas pueden sin embargo compartir mucho.

¿Por qué en esto caso?  Tal vez sea la culpa de ese agujero negro de influencias literarias, Ezra Pound – aparentemente una influencia en Argentina por mucho tiempo; El Diario de Poesía publicaba Pound a cada rato en los 80 según el artículo.

Hablando con un amigo, crítico de arte, me decía que los artes plásticos argentinos aún existen como un mundo aparte en el escenario internacional.  Creo que es el mismo caso con la poesía.  Cualquier extranjero puede nombrar mínimo un novelista argentina, incluso los que escribían verso, pero con la poesía ni uno.  Es muy extraño que un legado tan rico no atrae más lectores.

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