Entrevista con William T. Vollmann sobre Colombia

En 2003 la editorial McSweeney’s publicó una edición limitada de Rising Up, Rising Down, de William T. Vollmann, una exploración ensayística extensa de la violencia. En dos de los siete volúmenes, Vollmann narra su experiencia en Colombia: en 1999 en El Cartucho, una de las zonas social y económicamente más deprimidas de Bogotá,  y en 2001 en Honda, Tolima.

 

Compré Rising Up, Rising Down usado por cien dólares. Leí los primeros cuatros volúmenes antes de establecer residencia en Colombia. Poco después descubrí sus aventuras colombianas en los tres libros de crónicas, divididos por continentes y titulados, ¨Secuelas de la violencia¨. Sus crónicas en las Américas incluyen a Jamaica, a los Estados Unidos y a Colombia – los lugares más violentos en el momento. Muchos de los escritos ya se habían publicado en revistas como Harper´s y Esquire.

 

En 2001, Colombia tenía la tasa de homicidios per cápita más alta del mundo. Una visita al país para  el estudio de este fenómeno debía haber parecido obligada. De sus dos viajes al país, relata que pasó sus días entre filas de paramilitares y ofrece una detallada explicación del basuco antes de fumarlo. Además tomó fotos escalofriantes de las poblaciones más vulnerables del país en la época.

 

Poco después de llegar a Colombia comencé a leer la revista El Malpensante. De hecho, me llegó una colección de las primeras cien ediciones. Quería escribir para la revista y un perfil de Vollmann me parecía una buena idea. Tenga en cuenta que jamás había escrito para una revista ni había hecho entrevistas. Contacté a su agente quien me explicó, “La única manera de contactar a Bill es por el teléfono o por el correo y es muy difícil por aquel medio;  a él no le gusta dar su número telefónico y siempre está ocupado”.

 

Pero muy amablemente, me ofreció la opción de mandar mis preguntas por email y que ella podría entregárselas  y después devolvérmelas .

 

Debo decir que también me gustaba la ficción de William T. Vollmann y sin ser obsesivo con el escritor estadounidense, yo sí  era un fanático. Recibir sus palabras en un documento en Word me llenó de entusiasmo.

 

Casi diez años después de este suceso, mi ingenuidad periodística -con una cadena de preguntas sin ton ni son- es obvia. En parte prefiero no recordarlo, pero siendo la única entrevista que William T. Vollmann hizo sobre Colombia, me siento obligado a publicarla, aunque sea en un blog.

 

Resultado de imagen para william t vollmann rising up rising downJ.T.M: ¿Por qué escribe?

 

W.T.V: Porque me da satisfacción, alegría y consolación y porque espero poder hacer una diferencia.

 

J.T.M: Cómo describiría su obra?

 

W.T.V: Variada.

 

J.T.M: ¿Dónde se ubica en su carrera?

 

W.T.V: La parte media tardía.

 

J.T.M: También es fotógrafo. ¿Cuál es la relación entre susfotografías y su obra escrita?

 

W.T.V: Las fotografías complementan la escritura documentalista en cuanto a que ayuda al lector a ver y así creer. Además, las fotografías permiten al lector y a mí, ver en nuestro tiempo libre lo que de pronto no se pudo ver en algún otro momento. Algunas de las fotos más tristes que he tomado son las de colombianos desplazados por la violencia. Muchos de los negativas estuvieron guardados en mis archivos por una década. Ahora estoy imprimiendo un portafolio de retratos de refugiados. Algunas de las expresiones de las personas de quienes tomé fotos en 1999 y 2000 son casi insoportables. .

 

J.T.M. En cuanto a sus viajes, muchos de los escritores estadounidenses que han estado “al otro lado son muy machos, pero usted no. ¿Cómo se describe usted a sí mismo como escritor?

 

W.T.V: Honestamente, quiero aprender qué es la realidad y, mientras tanto, ayudar a las personas que conozco por el camino.

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J.T.M: En su libro sobre viajar en los trenes de transporte confiesa estar harto de los EE.UU. ¿Usted cree que algo cambiará con la reciente victoria de Obama?

 

W.T.V: Obama me da esperanzas de que mi gobierno deje de torturar a la gente. Es un toque más conservador para mi gusto, pero voté por él porque parecía mucho más iluminadoque la alternativa. Me complace mucho que se acerca a otros países sin arrogancia. Por otro lado, sus políticas con Iraq, Afganistán y la marihuana, entre otros temas, son tímidas.

 

J.T.M: Cuando leí Los pobres pensé en la obra de Immanuel Wallerstein. ¿Usted está de acuerdo con sus hallazgos? ¿Cómo son distintos en términos de metodología?

 

W.T.V: No conozco la obra de Wallerstein suficiente para comentar.

 

Screenshot (164)J.T.M: Usted vino a Colombia cuando era uno de los lugares más violentos del planeta. ¿Por qué piensa que fue violento?

 

W.T.V: A mí me parece que la violencia en Colombia se deriva de diferencias ideológicas duraderas muchas veces relacionadas con la clase. La gente que expresa esas diferencias en la praxis de violencia ha establecido bases para sí misma a lo largo del tiempo. Una de las fuentes principales de lucro es el narcotráfico. Gracias en parte a la miope “guerra contra drogas”, que ligeramente reduce la oferta sin reducir la demanda, el narcotráfico es muy lucrativo – tanto que los motivos ideológicos se aumentan por avaricia. La débil autoridad gubernamental lo empeora. He entrevistado a policías con miedo a alejarse de sus sitios de trabajo… Y así los asesinos pueden operar como quieran, más o menos, sujetos sólo a la fuerza de sus rivales. Uno de los fenómenos más horrorosos de esto es la manera como la gente inocente puede ser reclutadado un modo u otro, por un lado a punta de pistola, después de que, por otro lado,  el otro grupo quiere castigarla.

 

(Por cierto, estoy hablando en el presente, pero no he visitado su país desde 2000; disculpe por favor lo que sea anticuado.)

 

J.T.M: En Rising Up, Rising Down, comenta que no había estado en un país tan listo para una revolución como Colombia. ¿Por qué cree que aquella revolución nunca llegó a pasar?

 

W.T.V: Vendrá.

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J.T.M: ¿Cuáles son sus autores latinoamericanos favoritos ? ¿Y colombianos? ¿Sus obras favoritas? ¿Los usó en su investigación de Rising Up, Rising Down?

 

W.T.V: Márquez es mi autor latino favorito de todos los tiempos. Claro que amo Cien años de soledad. Leí Crónica de una muerta anunciada y me dejó triste e impresionado. No lo usé en mi estudio sobre la violencia.

 

J.T.M: Quizá conoce el término ‘la violentología’, una área de la sociología enfocada en la violencia. Usted considera Rising Up, Rising Down una investigación violentóloga?

 

W.T.V: Sí.

 

J.T.M: El Plan Colombia, el programa de apoyo monetario al ejército colombiano para combatir a los otros actores armados, ha sido punto de muchas críticas. ¿Cómo ve usted esta política?

 

W.T.V: Parece que no puede ser exitosa. La mayoría de la gente en el ejército colombiano es intrínsecamente decente, como la mayoría de la gente en cualquier lado. Pero se le paga muy poco y su control es limitado. ¿Cómo se puede aspirar a igualar el poder de la gente con nexos con el narcotráfico? Algunas personas del ejército, creo, se han involucrado con el narcotráfico, pero eso no puede adelantar los objetivos nacionales. Además, mi impresión es que la ayuda estadounidense es parcial (por ejemplo, mi gobierno no es muy parcial a las FARC). En pocas palabras ¿qué ímpetu tiene la gente que no está en la mesa de negociación a dejar las armas? Ni siquiera se les puede sobornar, dado que el dinero de las drogas es seguramente más abundante que el dinero del gobierno estadounidense. Finalmente, considero que el uso de los defoliantes fumigados para eliminar la coca son contraproducentes desde una perspectiva social y ecológica, dado sus consecuencias en cuanto a la salud y el medio ambiente.

 

J.T.M: El otro tema de debate en la relación de Colombia con los Estados Unidos ha sido el Tratado de Libre Comercio. Muchos senadores, incluso Nancy Pelosi, han mostrado su oposición al acuerdo, citando el asesinato de líderes sindicales y líderes de movimientos sociales. ¿Cree que se debe abrir un acuerdo de intercambio entre los dos países?

 

W.T.V: No entiendo el tema suficiente para tener una opinión. En México, muchos parecen haber empobrecido por el NAFTA. Por ejemplo, leí sobre unas granjas de lácteos que no no pueden competir con la leche importada de los EE.UU. Así que no puedo decir si fuese favorable para Colombia.

 

J.T.M: Tal vez ha escuchado que las tensiones entre Ecuador, Venezuela y Colombia se han complicado con el asesinato de Raúl Reyes en la frontera con Ecuador. Según su cálculo moral, ¿fue justificado?

 

W.T.V: Para contestar esto, tendría que ir a la zona y escuchar a algunas personas.

 

J.T.M: En el pasado ha dicho que la gente pobre es el resultado de sistemas jurídicos deficientes.. Con la tasa de pobreza en Colombia, ¿opina que el sistema es inadecuado?

 

W.T.V: No he investigado suficiente el sistema legal en Colombia, pero me imagino que la autoridad policíaca es débil, la autoridad de los magistrados y los abogados debe ser más débil aún.

 

J.T.M: Cuando vino a Bogotá se quedó en una zona conocida como El Cartucho. No sé si se ha enterado que fue demolido y encima construyeron un parque. Cómo ve este tipo de intervención urbana?

 

W.T.V: El Cartucho era un lugar aterrador. Me encantaría que esa zona fuese más segura hoy. Pero también espero que a las personas cuyas casas habrán sido destruidas, les hayan dado otras casas.

 

J.T.M: Ha escrito mucho sobre las prostitutas. ¿Conoció algunas en Colombia? ¿Cómo se distinguen de las de otros países?

 

W.T.V: Sí, conocí a algunas personas y tomé sus fotos. Una diferencia que noté era que en algunos lugares, por ejemplo en algunas zonas de Bogotá, las puertas donde las prostitutas se mostraban tenían rejas o persianas metálicas.

 

J.T.M: Hay una tendencia, sobre todo en los países en desarrollo, de documentar lo que unos llaman  “pornomiseria”. Algunos podrían ver su obra en ese sentido. ¿Cómo distingue usted su obra de la llamada  “pornomiseria”?

 

W.T.V: Vine a Colombia con el deseo sincero de aprender. Espero que una persona lea Rising Up, Rising Down y aprenda algo o, mejor aún, se conmueva para ayudar a colombianos que lo necesiten. También espero que los lectores de RURD vean que los colombianos en general no son necesitados. Los colombianos son increíblemente cariñosos. Nunca había hecho amigos tan fácilmente como en Colombia. Hay gente en Colombia que ha hecho mucho por mí. Sus médicos, sus policías y sobre todo sus periodistas – para no mencionar la gente a quien conocí de casualidad en sus casas – pueden ser increíblemente valientes. Su paisaje es espectacularmente lindo. Las mujeres colombianas son fascinantes. Muchas personas son especialmente generosas.

 

J.T.M:Viajando por el mundo hispanoparlante, muchos me preguntan qué  autor estadounidense les recomendaría. El primero que nombro suele ser usted. Sin embargo, he encontrado que poco de su obra ha sido traducido. ¿Por qué cree que eso sea así?

 

W.T.V: No sé. Tal vez mis libros no fueron lo suficientemente buenos.

 

J.T.M: ¿Aparece Latinoamérica en su ciclo Siete Sueños? ¿Cómo ve la historia de Norteamérica con su vecino del sur?

 

W.T.V: Latinoamérica aparece sólo periféricamente en el ciclo Siete Sueños dado que es una obra de “paisajes norteamericanos”.

 

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